EL PATRIOTA

Toda su vida había amado la patria. La defendía de los extranjeros, de los traidores, de los periodistas, de los profesores, de los artistas, de los jueces y, en ocasiones, incluso de los propios ciudadanos. Cuando finalmente llegó al poder, prometió salvarla definitivamente. Cinco años después no quedaba una sola institución independiente. Contempló la obra terminada desde el balcón presidencial y se sintió satisfecho.

—Por fin —susurró—. Ahora la patria ya no corre peligro de parecerse a una democracia.

Deja un comentario