El político, rodeado de micrófonos y cámaras, hizo una promesa grandilocuente, asegurando que cumpliría con todo lo dicho. Días después, su asesor le entregó un sobre con una sola hoja dentro. «Es el costo de tus palabras», le dijo, y en la hoja solo estaba escrita una cifra exorbitante. «¿Esto es lo que costará cumplir la promesa?», preguntó el político. «No», respondió el asesor, «esto es lo que costará romperla».