EL PACTO AGRIDULCE

El político, desesperado por mantenerse en el poder, se encontró una noche con un hombre misterioso en una esquina oscura, cubierto de pies a cabeza y con dificultad para respirar. «Puedo darte lo que quieras, lo que desees, terrenal o espiritual», le dijo el extraño, «pero a cambio, tomaré lo que más amas». Sin pensarlo dos veces, el político aceptó. Al día siguiente, se despertó en la cumbre de su carrera, aclamado por todos mientras le vestían con la banda presidencial. Pero cuando regresó a casa, su cuerpo no dejó marcas en el asiento del vehículo, sus manos no pudieron tocar la puerta, su rostro no se reflejó en ningún espejo, sus hijos no vivían y para su esposa, no existía; la banda presidencial se la había llevado la brisa y en la puerta lo esperaba el hombre misterioso para su viaje sin retorno.

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