EL HÉROE SIN NOMBRE

Una estatua en la plaza del pueblo llevaba décadas en pie. Los niños jugaban a su lado y las aves volaban a su alrededor. Al pasar junto a ella, todos los habitantes del pueblo se detenían, le hacían una reverencia y la admiraban; los visitantes se maravillaban y le rendían pleitesía… pero todo esto sin que nadie supiera quién era el hombre representado en aquella estatua de bronce. Un día, un historiador llegó al pueblo decidido a resolver el misterio. Tras semanas de investigación y de entrevistar a los ancianos de aquel pueblo, llegó a la conclusión de que el hombre representando en la estatua jamás había existido. La estatua había sido colocada como símbolo, no de un héroe, sino de la esperanza de que algún día llegaría uno.

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