En una cena de estado, el presidente, conocido por sus interminables discursos, comenzó a levantar su copa para hacer un brindis. Al ver que todos se preparaban para otro largo monólogo, un ministro comentó en voz baja: «Espero que su discurso sea como este vino: breve, pero memorable». El presidente, escuchando el comentario, sonrió y dijo: «No se preocupe, ministro, será breve,. Igual que su permanencia en el cargo».